Translate

Mostrando entradas con la etiqueta peruanos en japon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peruanos en japon. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de marzo de 2012

Ese boom gastronómico que se hace esperar ...

Hace pocos días atrás, tuve la oportunidad de ir a un festival (matsuri) en el Korea Town, y como en la mayoría de estos festivales, había de todo, stands de comidas, flea market, actuaciones, etc., etc.
Sin embargo, mi interés fue para comprar unos Kimchi (encurtido coreano de col china o también conocido como repollo chino). Este encurtido es tan popular en el Japón, que ahora lo venden en cualquier tienda de comestibles o convenience store.
Para este festival, hicieron  un torneo entre algunos locales del lugar y personas que sabían preparar el kimchi, para escoger el número uno en este evento, me pareció extraordinario. Muchos puestos vendiendo el mismo producto y casi todos con el mismo precio, por supuesto varía el sabor y los ingredientes dependiendo la tienda que lo preparó, se podía degustar antes de la compra y los inscritos daban un papel para que el publico o cliente de su voto.
Algún día, pensé yo, cuando los latinos estén más unidos, organizar anualmente un festival parecido, en donde se podrá hacer algún concurso para promocionar un plato típico y hacerlo conocido en Japón, quizás el más cercano sea la empanada, ya que muchas personas, locales y restaurantes las preparan aquí, tiene buena demanda, ya sea por los latinos y japoneses, y las hay para todos los gustos, ya que lo preparamos tanto peruanos, como argentinos o bolivianos.
Ya tenemos más de 20 años en donde emigrantes de varios países de Sudamérica, vinieron a estas tierras en busca de mejoras económicas, todavía no podemos hacer entre todos un evento anual, en donde se pueda mostrar nuestra cultura y gastronomía, sin que haya recelo entre los participantes, muchos creen que el vecino, que está vendiendo lo mismo que uno, es un competidor que estorba y que al fin y al cabo nos quita las ventas. 
Siempre tuve el pensamiento de que nuestra gastronomía, llegaría a ser un boom aquí en Japón, desde hace mucho tiempo atrás, ahora sabemos todos que nuestros platos son bien recibidos por los paladares japoneses, sin embargo, todavía no lo promocionamos en un 100% al mercado japonés, todavía vivimos pensando que nuestro mercado son sólo los latinos,  es por eso que hay una pelea para captar a estos clientes, cuando en nuestras narices tenemos un mercado inmenso. Estoy convencido que este boom sólo empezará cuando los japoneses sepan preparar nuestros platos y ellos mismos abran sus restaurantes de comida peruana, para ello difundir su preparación sería lo más rápido. Tenemos los ejemplos en las calles, las revistas y en los programas de TV de comida, el curry de la India es un plato más que típico en la mesa japonesa, ya es parte de su gastronomía por así decirlo, el Ramen que es una sopa china con fideos, la pasta italiana, las hamburguesas, la parrilla al estilo coreano (Yakiniku), etc., etc.; se han  hecho tan popular en este país que sus ventas no solo implican a los restaurantes, también pasan por los productos instantáneos para prepararlos en casa, y una gran importación de insumos para su preparación.
Si esto ocurriera ahora con nuestra gastronomía, estaríamos preparados?
Lo que sí es seguro, ganaríamos todos.
0000
Empanadas….
de Fina Estampa, Publicado el miércoles, 23 de noviembre de 2011

sábado, 10 de marzo de 2012

La cartita de Taki, mi hijo autista (parte II)


Por: Cecilia Shimabuku
Taki, su nombre es Takaya en realidad, pero para mí siempre será Taki, en el mes de enero cumplió 15 años, el día de su santo, viendo sus fotos de niño se me lleno los ojos de lagrimas recordando su niñez, ese niño terrible por el que lloré tantas veces suplicándole a Dios por escucharle decir la palabra “mamá”(aunque sea una sola vez,), ahora es un niño observador, me vio muy concentrada y lagrimeando entre sus álbumes de fotos, Taki rompió su silencio en el que siempre anda sumergido para preguntar: “doshitano?” (Qué te pasa?) Me contuve con desesperación y le dije “la alergia, la alergia a los ojos hijito” (pero parece que no se trago la mentira) entonces me pregunto nuevamente como ahora ultimo lo hace, aprovechando que lanzo la primera pregunta “porque estoy en un salón especial?” “porque no me sientan junto con los demás alumnos?”, “la mama de OOO no quiere que entre a su casa”, “porque mi tía dice que no juegue con mi primita, dice que la voy a contagiar”, tía: en general, dirigiéndose a alguien mayorporque? porque?… últimamente siento que me faltan palabras para poder explicarle el autismo sin dañar sus sentimientos, antes no hablaba y ahora pregunta y piensa en las respuestas que le doy, yo solo atino a decirle que él es un regalo que Dios me envió, “como tú no hay muchos niños, por eso es que eres diferente, eres especial, debes comprender eso, si hubieran más niños como tú, el mundo sería mejor, a los niños como tú los llaman especiales…los pocos siempre son especiales” me mira y me responde con un “ahhh”, si los autistas fueran mayoría, nosotros quienes nos consideramos “normales” seriamos los especiales, el mundo sería mucho mejor (luego le pido un abrazo, y lo hace con vergüenza) Yo, soy muy insistente siempre que le pido un abrazo, lo hace diciéndome “LOVE, LOVE yamete” (no pidas LOVE, LOVE) con cierto desgano me dice “te di muchos, cuando estaba chico, y también te bese mucho, te dije que te quería mucho no?” (No llores, no llores Ceci, contrólate…me digo y no lo abraces tan fuerte o se rompe)….cierto!!! Pues Taki era un niño faldero, le gustaba estar sentado en mis piernas, y colgarse de mi cuello, todo ese tiempo, que pensé que estaba encerrado en su mundo, estaba conectado, Taki, siempre estuvo conectado…
Hace unas semanas Taki estaba muy nervioso, el examen del ingreso al Kouko (secundaria superior) lo tenía un poco preocupado…empezó con sus movimientos, tic nervioso, yo rogaba que ingrese (ya no le ruego como antes a Dios, ya sé que anda ocupado leyendo tantos mensajes) cuando se encuentra nervioso, le da de reír sin razón, sus movimientos son tan rápidos y torpes que no llena un vaso de agua, yo termino limpiando hasta el piso.
Cierto día que regresaba del trabajo se me ocurrió utilizar la escalera y no el ascensor como de costumbre, encontré a varios niños mucho mayores que él, tal vez chugakusei (secundaria media) uno de ellos tenía a Taki contra la pared, el suplicaba “perdón, perdón…” entre una mezcla de risa y de llanto, creo que es la primera vez que grito a un niño quien no es mi hijo (por lo general soy pasiva, pero como cualquier madre me falto poco para convertirme en Hulk)
Esa época fue muy duro para Taki, por supuesto para todos en la casa también, recibía ijime (maltrato) de los niños de la vecindad, se le acentuó mucho este tic, y cada que siente presión o está nervioso, es muy notorio, pero quiero agregar que pese a eso nunca dejo de ir al colegio
En la última semana de febrero, fuimos a ver la lista de ingreso, y allí estaba su número, que felicidad!!! Mi hijito había ingresado al kouko (secundaria superior) qué emoción!!!...Taki es koukosei, no lo podía creer, (hasta ahora no lo creo, que felicidad! ese día me tome una botella de vino sola)
La siguiente frase inesperada fue; “y mi regalo”…”Taki, te conformas con un Mac Donald por hoy?” (que dialogo jajaja…) yo gozo mucho y soy muy feliz cuando se dirige a mí, aunque sean unas pocas palabritas
Ese mismo día por la tarde me escribió una tarjetita hecha a mano con una flor pegada en la pasta, decía: “okaasan arigatou, imamade gambattane” (“gracias mama por tu ayuda hasta el día de hoy”) como de costumbre, me puse a llorar, tanto, tanto que después no podía abrir los ojos
Esta tarjetita significa mucho, se que Taki quiso expresar palabras de gratitud no solo para mi, también para mis hijas y los abuelos, pues todos hemos ido caminando con Taki en cada una de las adversidades, Miyuri que es mucho mas débil de carácter le determinaron “utsubyou” (problemas de autoestima) por lo que termino la secundaria en una escuela particular, en realidad todo el entorno de una persona especial necesita ayuda profesional, en la cual me incluyo
Hoy mientras acomodaba el cuarto de Taki, descubrí un papelito doblado en una forma muy interesante, me llamaba la atención, yo muy curiosa quería saber que era, cuando lo abrí para verlo, Bikkuri!!! (Gran sorpresa, la mía) era una cartita de amor, (el contenido no lo cuento, porque no soy tan chismosa, poquito nomas…) OH MY GOD!!!...entonces recordé que el 14 de febrero, Día de San Valentín, Taki llego del colegio con una cajita de chocolates que misteriosamente lo escondía, cuando le preguntábamos de que se trataba dijo que una amiga se lo había dado, mientras que no contenía su sonrisita (sus grandes dientes blanquitos, de oreja a oreja) creo que yo estaba más emocionada que él (que alguien se enamore de mi hijo, es lógico!!! porque Taki es bien simpaticón) mi hijo ya es un jovencito, pronto conocerá lo que es amar, parte natural de la vida, aunque su amor no sea correspondido, espero que esa persona que reciba todo el amor cristalino de mi hijo autista, sepa valorarlo (esto solo es mi deseo de madre)
Yo no escogí tener un hijo autista, el tampoco me escogió como madre, el destino nos unió por alguna razón.
Muchos piensan como su padre que yo solo tengo ojos para Taki, si es cierto, mis ojos son para él, mi amor para los tres, mis hijas me enseñaron a ser madre, pero con Taki es distinto, por el, mi único camino es ser fuerte, luchar a su lado, valorar la vida, SONREIRLE cada vez que me mira a los ojos (ya me mira a los ojos, sus ojos tristones) termino pensando que yo soy la especial por tenerlo a él, y agradezco al destino por haberme escogido como su madre.



Nota.- Las imágenes son tomadas de internet por lo que es difícil saber su procedencia "En caso las imágenes violen algún derecho de autor, notificarnos para retirarlas".

sábado, 15 de octubre de 2011

LA EDAD DEL NO RETORNO

Por: Shigueru Sakuda
A cada quien le llega el momento de decidir si retornar a nuestro país o quedarnos y todo está basada en su experiencia propia, en mi caso tomé la decisión de quedarme cuando mi hijo decidió ingresar a la universidad ya que por la edad me seria difícil arriesgar en algún negocio en el Perú y por lo tanto el de no poder pagar sus estudios.
No es que no quisiera regresar en algún momento de mi vida, sino que tampoco se puede vivir de ilusiones, el de ahorrar como loco, el de pasar todo tu día en la fábrica y regresar a la casa solo a dormir, dejando pasar momentos de vida importantes sino dejando de avanzar, de actualizarte con el único interés de juntar todo el dinero posible sin saber de que vivir a tu regreso. Para cuando mi hijo termine sus estudios estaré por los 55 años por lo que prefiero no hacer ningún plan de retorno, vivir tranquilo y tratar de avanzar en lo que pueda aquí en japón.
Se sabe de peruanos que les ha ido bien a su regreso pero también de los que les ha ido mal, hace un tiempo atrás leí una columna en donde se relataba un caso de una pareja que retornaron a Perú  y con el dinero ahorrado se compraron un departamento con el paso del tiempo el dinero ahorrado se esfumó y con ello la esperanza de una vejez tranquila.
La mayoría de los que decidieron retornar y les va bien son los que estudiaron una carrera universitaria o retomaron su profesión pocos son los que han podido abrir un negocio rentable, cuando estuve en peru fui a visitar una pareja de amigos que les dieron un negocio para que lo manejaran y vivieran de ello y me contaron que manejar a 15 empleados era insoportable, pasado un año los volví a ver en Japón muy contentos de no tener responsabilidades, trabajar y esperar tranquilos el día de pago.
Expertos recomiendan jubilarse en Japón y con la pensión vivir en Perú, una buena alternativa pero ya sabemos que los peruanos crían a sus hijos con fuertes lazos familiares y ya lo he visto en el pasado con los japoneses que emigraron al Perú y por más que volvieron a estas tierras igual se regresaron al Perú en donde estaba su familia.
Comentando de los japoneses me recuerda que peruanos desde que llegaron a Japón nunca han retornado al Perú y de lo que me acuerdo es que cuando era jovencito había una agencia de viajes que organizaba tours a Japón para inmigrantes japoneses en Perú , estos viajes por lo general lo pagaban los hijos que ya tenían su propio negocio, pero al regresar de este viaje algunos japoneses fallecían por lo que los jóvenes de aquella época lo llamábamos el último viaje, solo recuerdo que los abuelos comentaban que Japón ya no era igual, que los familiares no los reconocían y los amigos ya no estaban.
Las experiencias malas hay que tratar de no repetirla y por ello unas vacaciones en que todavía esté el recuerdo de tu ciudad, el recuerdo de tus parientes y amigos en un viaje, marca la diferencia entre el ánimo y el desanimo.
Volviendo al principio, los motivos para no retornar en cada familia es diferente ya sea por los estudios de los hijos, el tener un trabajo seguro, el haber iniciado algún tipo de negocio o hasta por un tratamiento médico o por no querer volver a empezar desde cero o porque ya están en camino de ser abuelos por lo que la idea del retorno es solo secundaria y ese famoso dicho:  "me voy en tres años" a cambiado por: "cuando me vaya"...  

domingo, 19 de diciembre de 2010

Rascacielos Sunshine City de Ikebukuro

Por: Shisa
EL Rascacielos Sunshine City, ubicado en el barrio de Toshima, Ikebukuro, Tokio; Fue construida sobre los terrenos de la antigua prisión de Sugamo, famosa por que en tiempos de la ocupación estuvieron recluidos en dicha prisión,  los acusados de crímenes de guerra.
En el piso 60 está el observatorio donde se puede apreciar la ciudad de Tokio por lo que es muy visitada por turistas, yo fui en la noche y pude ver una curiosidad de ver a una buena cantidad de parejas de japoneses jóvenes, muy abrazados, muy acaramelados  por cierto y esto es raro de ver en Japón.
El elevador desde el vestíbulo hasta el piso 60, sube a una velocidad de 600 metros por segundo, por lo que llegas con suma rapidez.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Ando...ando...Gambateando!!!

Por: Teru


Muchas veces cuando nos preguntan cómo estamos, respondemos: “Allí pues gambateando”. Esta palabra en japañol nació hace muchos años a principios de los ’90 de un grupo de extranjeros latinos que residían en la Isla de Okinawa, resultó tan gracioso y se hizo tan popular que el Gran músico Nikkei Peruano Beto Shiroma la inmortalizo en su primer disco con su grupo Diamantes. “Gambateando” llegó a ser una de las mejores canciones en la prefectura de Okinawa y que también participó en un CM (anuncio de TV) de la cerveza más consumida en la isla más caliente de Japón “La Orion Beer”. Sin querer queriendo (mismo Chavo del 8) la comunidad latina se identificó con esta fonética y dio el primer paso a una fusión Japonés- Español.
Por esos años recuerdo haber estudiado Japonés en un Centro de Idiomas totalmente gratis, en donde el Profesor nacido en Perú, nacionalizado japonés nos enseñaba con un humor parecido al de Melcochita, en la clase todos nos divertíamos y aprendíamos con este maravilloso ser humano, Sensei Kuba, mientras nos enseñaba los verbos y sus conjugaciones yo los iba memorizando y al mismo tiempo los mezclaba con el español, por ejemplo: Verbo Comer= Taberu= Tabetear. Verbo Dormir= Neru= Neretear. Nos era divertido mezclar las palabras, claro que afuera y a mil kilómetros del salón de clases o si no el Sensei Kuba se transformaría en el Sensei Miyagi (El sensei de Karate Kid) y nos saca la michi a todos, nos parecía gracioso usar el Japañol, en otras prefecturas ya estaban hablando el Portuñol (Portugués- Español) por la gran cantidad de Brasileros y de personas de países de habla Hispana. Japón para entonces estaba recibiendo a miles y miles de Inmigrantes de todos los lugares del mundo. Era la época de la Gran Burbuja Económica.
Han pasado dos décadas desde esa vez que se comenzó a dar uso de el Japañol, claro que gracias a Dios no desarrollo y quedaron solo en “tango dake” ósea en palabras. Imagínense hablar en un Japañol fluido, Ejemplo: Mi amigo se fue al cine luego comió en un restaurante para después irse a su casa a dormir.= Mi Tomodachi fue a ver su Eiga luego tabeteo en un restaurante atode fue a su Uchi para Neretear; Nos sonaría raro pero sé que los que tienen tiempo viviendo en Japón me entenderán y ni siquiera mostraran su asombro, simplemente les sonara gracioso.
“Gambateando” es la palabra que nos identifica a todos los Latinos en estas Islas, fue la primera palabra que escuchamos cuando entramos a trabajar en las fabricas, es la palabra que nos mentalizamos para seguir adelante y cumplir con nuestros sueños y dar ánimos a nuestros semejantes, no tiene un significado de una sola palabra, hay que explicar o describir lo que es su significado, por eso creo que aun se mantiene activo su uso.


Ahora esta palabra es exportada a Latinoamérica, como por ejemplo Perú y Argentina, muchos han regresado con su familia o mandan a sus hijos a estudiar en colegios Nikkeis y siguen pronunciándolas entre ellos y expandiéndolas con sus compañeros. No cabe duda que sin querer queriendo (otra vez el Chavo del 8) pueden ocurrir ciertas simpatizantes fonéticas y sin gambatear por supuesto.
Un abrazo para todos
Teru

jueves, 2 de diciembre de 2010

CHOQUE CULTURAL

Por Mimi Lou Mei
     Han pasado ya más de quince años, pero solo necesito cerrar los ojos para traer los recuerdos a mi mente.  Son recuerdos que evocan miles de sentimientos encontrados y emociones agridulces.  Como mucha otra gente, llegue a Japón un día a mediados de Abril, con los bolsillos vacíos y las maletas llenas de ilusiones.  Yo no fui una de las pioneras, una de aquellas que viajaron con el furor de los ochenta.  Creo que para mí las cosas fueron más fáciles, menos trágicas, con menos obstáculos, pero no por eso menos chocantes.


Yo tuve la suerte de que mis padres viajaron primero y facilitaron el camino para mí.  Habiendo oído tantas historias y relatos de amigos y familiares que habían pasado por las dificultades de diferencia de idiomas o el trato discriminatorio por parte de los japoneses, creí que me había mentalizado lo suficiente como para no pasar por aquel choque cultural del que tanto había oído hablar.  ¡Gran error!  Hoy me doy cuenta de la ingenuidad de aquella forma de pensar tan diferente a la realidad.  Y es que no importa cuánto nos preparemos “mentalmente” para una situación nueva, o cuanta ayuda recibamos de padres o amigos que ya se han acostumbrado al lugar en el que se encuentran; el solo hecho de llegar a un país diferente, con un idioma que muchas veces no comprendemos o solo comprendemos a medias y a una cultura totalmente diferente causan un choque cultural al que tenemos que aprender a adaptarnos. 


     En esos primeros días todo lo que hacían los japoneses me causaba asombro. Cada mañana durante el kyukei, veía que los japoneses de la fábrica se sentaban en cuclillas para descansar.  A mí me dolían las piernas con solo mirarlos en esa posición, pero creo que igual asombro les causaba a ellos el verme sentada en la primera grada de las escaleras,  pues no era una posición femenina como lo son la mayoría de las japonesas.  Ni que decir cuando se caían las piezas al otro lado de la mesa que media más de cinco metros de largo.  Habiendo visto que mis compañeros japoneses  en vez de caminar alrededor de la mesa para recoger la pieza saltaban sobre ella,decidí hacer lo mismo.  El solo recordarlo me da risa… aquella primera vez todos los que estaban a mi alrededor  pararon de trabajar y me miraron como si me hubiese crecido una segunda cabeza o un tercer brazo… no era algo que una mujer debería haber hecho.  Como se imaginaran, jamás se me ocurrió cambiar mi comportamiento y tratar de adaptarme a ellos.


     Sin embargo, los dos ejemplos anteriores fueron cosas superficiales.  Lo que en verdad me molestaba eran las diferencias más profundas, más arraigadas en la personalidad de los japoneses.  Odiaba el hecho de que jamás dijesen las cosas de frente, sino más bien entre susurros a espaldas de uno.  Me molestaba el ver que toda la gente de mi edad tratase de seguir la moda en el vestir como si estuviesen uniformados, al punto de eliminar la individualidad personal.  Y definitivamente, detestaba el hecho de ver tanta discriminación hacia los extranjeros en general. Fue solo anos después, cuando me fui a estudiar el idioma japonés a Okinawa, cuando finalmente empecé a entender cómo eran las cosas en realidad.  Lo que yo había considerado defectos de personalidad, rasgos negativos de una cultura, eran más bien cualidades que habían permitido a los japoneses sobrevivir su historia y circunstancias de vida.  Como alguna vez oí decir al economista mexicano Miguel Ángel Cornejo, es el inconsciente colectivo de la cultura en acción.


     Para entender mejor este concepto pensemos en nuestro propio país: ¿Por qué en el Perú la gente no devuelve lo que perdemos en la calle sino más bien se apropian de ello aun si tiene nombre a quien devolverlo?  ¿Por qué el peruano tiene la fama de “amarrar macho” cuando trabaja, haciendo el menor esfuerzo posible aun cuando se le paga precisamente por dicho esfuerzo?   Este comportamiento negativo es parte del inconsciente colectivo peruano, es la herencia histórica que nos dejaron cinco siglos de dominación española.  Cuando los invasores españoles llegaron al imperio incaico, las cosas dejaron de pertenecer a sus dueños originales y a ser parte de “quien lo vio primero.”  El oro no era más del Inca o de sus templos, sino del conquistador que lo vio primero.  Igual ocurrió con las tierras, las llamas, y hasta los mismos indios.  Todo paso a ser parte de quien lo encontró, de quien lo vio primero.  Al mismo tiempo, los indios que pasaron a ser esclavos de los españoles, no recibían paga por su trabajo por lo que no les importaba si por trabajar menos, las tierras dejaban de producir.  No era más problema de ellos pues no encontraban ningún beneficio por su trabajo, entonces para que esforzarse.  Si las cosas iban mal, el problema era para el dueño de las tierras, no para el  indio esclavo.  Solo se esforzaban si el patrón los observaba para evitar el sentir el fuego del látigo en la espalda.


     La historia de Japón es totalmente diferente.  Los japoneses, para poder sobrevivir una geografía tan árida, tan poco generosa, se vieron obligados a trabajar en grupos.  Los dueños de las tierras entendían que sin trabajadores que los ayuden a cultivar las tierras, estas dejarían de producir y todos se morirían de hambre.  Los trabajadores sabían que si las tierras dejaban de producir, todos se morirían de hambre. La codependencia entre dueños y trabajadores era necesaria para asegurar la supervivencia del grupo.  Los dueños de las tierras trabajaban hombro a hombro con sus empleados, compartían la misma mesa, y en general existían pocas diferencias.  El japonés se acostumbró a sentirse como parte integral de la sociedad, y a entender que el fruto de su esfuerzo era necesario para el beneficio propio y de terceros.  Igualmente entendían que ellos dependían del trabajo de los demás y todos aprendieron a sentirse orgullosos de su trabajo.  Del mismo modo, el hecho de vivir en comunidades  de este tipo hizo que se formase un sentido estricto de respeto mutuo y respeto a la propiedad de terceros.  No podían apropiarse de lo que “se encontraron,” pues el resto de la comunidad sabía a quién pertenecían las cosas, y era una vergüenza el que los encontraran con algo ajeno.


     Es así como analizando un poco de la historia del Japón, fui entendiendo poco a poco todo aquello que criticaba.  Hay muchos ejemplos más de este tipo que nos ayudan a entender ciertos rasgos de comportamiento de los japoneses, pero esta nota está resultando más larga que un testamento.  Tal vez  posteriormente vuelva a escribir un poco más acerca del comportamiento de los japoneses como resultado de su herencia histórica, pero ahora solo quiero cerrar este capítulo con una pequeña reflexión.  Todos los seres humanos, lo queramos o no, somos producto de nuestra herencia cultural.  Cuando llegamos a una cultura diferente, nuestra primera reacción es juzgar a otros de acuerdo a nuestro propio punto de vista, a nuestra propia cultura.  Sufrimos del choque cultural del que escribí al principio.  Sin embargo, si queremos ser aceptados como parte de la sociedad existente, somos nosotros quienes nos tenemos que esforzar por entender y aceptar las costumbres del país que nos abrió las puertas.  Esto no significa que olvidemos nuestras raíces o dejemos de sentirnos orgullosos de ellas.  De repente nuestra diferente cultura pueda aportar beneficios en ciertos aspectos, pero la única forma de hacer que dicho aporte sea aceptado, es haciéndolo con humildad y entendiendo que somos nosotros los que venimos de afuera.  Aun si creemos tener razón, no podemos imponer las cosas en un país que no es el nuestro pues lo más probable es que solo nos boten de una patada en las sentaderas.  Esta lección la aprendieron nuestros antepasados japoneses cuando llegaron al Perú.  Solo así lograron asimilarse y hacer que nosotros formemos una parte tan integral de la cultura latina de la que hoy nos sentimos tan orgullosos.  Volvamos pues los ojos hacia nuestros antepasados y aprendamos de ellos.  Somos latinos, orgullosos de ellos y con mucho que aportar al Japón; pero también somos extranjeros y con mucho que aprender de los japoneses.  No podemos controlar como actuaran los japoneses frente a nosotros, pero definitivamente, podemos controlar nuestras propias acciones y predicar con el ejemplo, un ejemplo del que nuestros hijos, nietos, y descendientes se puedan sentir orgullosos, y mañana más tarde decir con la frente en alto: “Si, somos latinos a mucha honra.”